Llevaban tanto tiempo esperándose que ya no recordaban qué esperaban de si mismos.
Iban resbalando imágenes de un encuentro.
Encontrándose en sueños tan eternos como la distancia, años luz, que los separaba.
Mi mente había imaginado los paseos por el parque, las tardes tumbados en la hierba mirando las nubes volar; ya nos había imaginado en Londres, en París, en Mexico, en Taipei, en el Tibet....